¿Alguna vez has sentido que tu cuerpo pedía a gritos un descanso? ¿Llevas unos meses en los que te cuesta conciliar el sueño? ¿Estás experimentando dolores de cabeza frecuentes sin ninguna explicación? ¡Podrías estar padeciendo estrés crónico!
El estrés crónico tiene su origen en un estado de alerta constante del cuerpo. Y esto, a menudo, está provocado por preocupaciones continuas, exigencias excesivas o estar atravesando una situación complicada en la vida.
No es fácil diagnosticarlo porque sus síntomas son incongruentes y pueden pertenecer a otros trastornos diferentes.
A continuación, dejamos los cinco principales signos de que podrías estar padeciendo estrés crónico:
- Cansancio constante y fatiga: tienes sensación de agotamiento incluso después de dormir bien y no eres capaz de mantener la atención debido al agotamiento mental.
- Alteraciones del sueño: últimamente padeces insomnio (te cuesta conciliar o mantener el sueño) y cuando duermes, te despiertas repentinamente a lo largo de la noche así que no consigues descansar.
- Dolores físicos inexplicables: sueles tener dolores de cabeza o migrañas con frecuencia y se te acumula tensión muscular en la zona superior del cuerpo (cuello, hombros y espalda).
- Cambios en el estado de ánimo y las emociones: llevas un tiempo algo más irritable, no tienes paciencia y te enfadas con rapidez. Te encuentras en un estado de nerviosismo constante y te preocupas en exceso por todo. A veces te sientes triste sin motivo aparente y no te apetece hacer nada.
- Problemas de concentración y memoria: presentas dificultad para recordar eventos recientes y tienes la sensación de tener “nubes” en la mente. Todo esto hace que te cueste realizar tareas que antes te parecían sencillas.
Si has reconocido varios de estos síntomas, es probable que estés pasando por un periodo de estrés crónico y esto afecta negativamente a tu salud física y mental, aumentando el riesgo de padecer trastornos cardíacos, problemas digestivos, trastornos mentales o disminuir las defensas del sistema inmunológico.
Algunos de nuestros pacientes tenían dolores físicos sin diagnóstico y decidieron intentar mejorar poniénse en nuestras manos. La mayoría de los casos de estrés crónico mejoraron tanto su estado físico como la calidad de su sueño, aunque nosotros intentamos ajustar la causa de los problemas, los que presentaron mejoría con mayor rapidez combinaron su plan de cuidado con atención psicológica.
Si crees que podrías estar sufriendo estrés crónico, pide cita con un buen profesional de salud mental y consúltanos para mitigar algunos de los síntomas.