¿Has notado que con cada cambio de estación te sientes diferente? No es casualidad. Nuestro cuerpo reacciona a las variaciones de temperatura, luz y humedad, y necesita un tiempo para adaptarse.

En otoño o primavera es común sentirse más cansado, con sueño alterado o defensas algo más bajas. Los cambios de horario de luz también influyen en el estado de ánimo y en la energía diaria. Es normal que en otoño nuestro estado de ánimo empeore, mientras que en primavera nos recarga el aumento de horas de sol.

Para ayudar al organismo a pasar por estos cambios con la menor alteración posible, lo mejor es mantener rutinas estables: dormir bien, moverse a diario, comer alimentos frescos y aprovechar la luz natural siempre que sea posible.

Cuando el cuerpo está equilibrado, con la columna vertebral bien alineada para facilitar el trabajo del sistema nervioso, se adapta mejor a los cambios externos. De esta forma, cada cambio de estación se vive con más energía.