Con la llegada del frío y el regreso a las aulas, los resfriados se instalan en casa y no quieren marcharse. Los niños van y vienen del colegio con la nariz roja, los pañuelos se acumulan, y parece que vivimos en un gran bucle. Pero hay mucho que podemos hacer para que esta temporada sea más llevadera.

La clave está en cuidar las defensas desde dentro. Una alimentación rica en frutas y verduras frescas aporta las vitaminas que el cuerpo necesita para mantenerse fuerte. Además, los pequeños tienen que dormir bien porque el descanso permite que su organismo se recupere y enfrente mejor los desafíos del invierno.

Aunque el frío invite a quedarse en casa, salir al aire libre es fundamental. Jugar fuera, respirar aire fresco y recibir algo de luz natural estimula el sistema inmunológico y mejora el estado de ánimo. 

No podemos olvidarnos de mantener en equilibrio nuestro organismo, un cuerpo libre de tensiones con una columna bien alineada permite que el sistema nervioso trabaje y, por extensión, el sistema inmunológico es más eficaz.